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Jiménez Losantos, el Enano del Tremedal

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El célebre y dicharachero aragonés Federico Jiménez Losantos, tortuoso tozudo, repite una y otra vez que los fondos del Archivo de la Corona de Aragón están sólo en «castellano y catalán». El cauto cabrón1 sabe que nadie le discutirá tal afirmación y, de paso, hace un guiño de complicidad al catalanismo prostático de derechas, tan expansionista como el de izquierdas. La esperanza de que le autoricen, en un futuro, ampliar el chiringuito de esRadio hasta las Ramblas, bien merece el sacrificio de una lengua que, además, nadie defiende.

El resabidillo filólogo, que da lecciones a troche y moche, debiera conocer que el falso ACA retiene documentación en valenciano, italiano, latín, español y catalán. Hay que recordar que la documentación valenciana padeció una serie de peripecias hasta acabar en la saca del bandolero Bofarull, a mediados del XIX. Es un tema conocido y que a ninguno de los que nos gobernaron hizo mover un dedo. Estaban ocupados en prevaricar y forrarse.

Desconozco el tiempo que ha pasado Losantos en el ACA, pero servidor sí que sudó veranos revisando lo robado por los catalanes, especialmente la documentación valenciana que, en siglos forales, seguía itinerarios de ida y vuelta desde el Reino de Valencia hasta la Corte, estuviera está en Nápoles (con Alfonso el Magnánimo), Madrid o Valladolid, jamás en Barcelona; de ahí que, entre lo retenido y robado, hallemos referencias a asuntos y cargos como “el archivero del Archivo Real del Reino de Valencia” (ACA, Leg. 684, doc. 36, año 1595), e instituciones sin relación con el avaricioso condado de Puigdemont.

Antes del traslado del ACA en 1993 al nuevo edificio, se podía consultar el “Inventario del Consejo de Aragón” (robado de Simancas), donde se respetaban las referencias idiomáticas; es decir, no habían sido “normalitzadas”. Así, en ciertos documentos, los escribanos de la Cancillería Real de Aragón traducían al castellano su contenido y anotaban que los originales estaban “en valenciano” (ACA Secretaría del Reino de Valencia, Leg. 583). En el nuevo inventario-catálogo desaparecieron estas puntualizaciones sobre el tesoro incautado por Borafull, que ya tenía que estar devuelto al no tener nexo de subordinación a Cataluña; y hablan los legajos, p.e.:

El Archivero del Reyno de Valencia, que está en la Corte (Madrid), pide que se le dé orden para recoger todos los procesos tocantes a aquel Reyno, para custodiarlos en su Archivo, conforme está mandado” (ACA. Secretaría del R. de Valencia, Leg. 882, doc. 162, año 1641)

Este documento, junto a otros miles, fue de los que Bofarull sustrajo hacia 1850 para llevárselos a su ACA.

Simon Díaz y los exégetas a la violeta

Lenguaraz Losantos, el haber estudiado en Barcelona quizá te afectó a tu lucidez, igual que perturbó a exégetas de tu colega José Simón Díaz (+ 2012), filólogo que vivió inmerso en el mundo de los idiomas hispánicos y nos dejó la magna Bibliografía de la Literatura Hispánica que, necesariamente, hemos consultado todos. Pero las reseñas que los jimenezlosantos realizaron a su obra le hubieran ofendido:

«En 1954 comienza a publicar (Simón Díaz) su ambiciosa obra Bibliografía de la Literatura Hispánica con más de 150 000 referencias bibliográficas sobre todo lo escrito en castellano, catalán, vascuence o gallego desde el siglo XVI al XVII» (Wikipedia)

Así que Simón Díaz, erudito en idiomas hispánicos, ¿sólo reconocía cuatro lenguas en España, igual que Jiménez Losantos? No, por supuesto. El probo Simón Díaz distinguía entre lo escrito en gallego, catalán, castellano y valenciano. Su inmensa obra está salpicada de referencias a esta lengua, p.e.:

en idioma valenciano” (Simón Díaz,J.: Bib. de la Literatura Hispánica, CSIC, p.803)

Ladino Losantos, puede que al estar ocupado en épica batalla contra la corrupción que destroza España, hayas considerado asunto zanjado y menor el de la lengua valenciana. Total, los valencianos somos desagradecidos, volubles y, además, estamos enfrentados entre nosotros. Pero el idioma valenciano, aparte de apreciarlo genios como Lope de Vega o Cervantes (que lo diferenciaba del rudo catalán), estaba presente en todos los niveles sociales, fuera en literatura de cordel o en actas de procesos inquisitoriales. Allí no permitían ambigüedad sobre qué lengua usaba el investigado:

las palabras que decía, que eran en valenciano” (Arch. Hist. Nac. Inq., Leg.528, nºI, 26 de abril, 1600)

El intelectual suele ser cobarde, ciego, sordo y mudo a lo que no sea correctamente político o dogmático. Las manadas ideológicas, por desgracia, establecen frontera entre lo bueno, con todos los derechos; y lo malo, merecedor del ostracismo y muerte social o física. Un místico podía estar llorando por el sacrificio de Jesucristo en la Cruz y, al mismo tiempo, contemplar indiferente las convulsiones de un infeliz criptojudío en la hoguera, o que azotaran hasta escorchar la piel al campesino que robó gallinas. Los buenos ciudadanos alemanes que veían entrar judíos en los campos de exterminio y, a las pocas horas, percibían olor a carne quemada y columnas de denso humo, querían pensar que procedían de la barbacoa del menú del día a los prisioneros. La hipócrita manada humana, sea de nazis o de zorros filólogos, establece quién carece de derechos y debe ser ignorado. Así que, por mucho que los notarios y escribanos de la Cancillería Real de Aragón testificaran el uso del valenciano, Jimenez Losantos seguirá negando que la tierra es esférica y que, en el ACA, “todo está en catalán y castellano”.

Demóstenes del Tremedal, ¿no hay documentación en valenciano en el ACA?

Si te hubieras pasado veranos entre los legajos del ACA no dirías la imbecilidad que repites por esRadio. Uno de los documentos que descubrí en el antiguo ACA, cuando estaba en el palacio del Virrey, antes de 1993, hacía referencia a memoriales remitidos al soberano, a fin de que conociera el ceremonial y festejos de su futura boda en Valencia:

El Virrey… imbio (sic) a V.Md. una relación de lo que la Ciudad de Valencia tiene resuelto hacer para solemnizar la entrada de V.Md. En aquella Ciudad y del Orden que guardará en el recibimiento. Suplícole a V.Md la mande ver, aunque escrita en Lengua Valenciana, pues podra servir de intérprete el Marqués de Denia” (ACA. Consejo de Aragón, Cortes, Leg. 1350, doc. 31 /3 , 1598)

lengua-valenciana
Este documento, que casi me avergüenza volverlo a comentar (ya lo hice en Las Provincias, 24 / 09 / 1996), cita al Marqués de Denia, que no era otro que el Duque de Lerma, para que ejerciera de intérprete de “lengua valenciana” (ACA. Consejo de Aragón, Cortes, Leg. 1350, doc. 31 /3 , 1598). El todopoderoso noble, aunque nacido fuera del Reino, se consideraba valenciano, como recuerda este libro impreso en Roma: “con el Duque de Lerma. Que era valenciano… y tenía buena parte de sus estados en aquel Reyno” (Fonseca, D.: Expulsión de los moriscos, Roma, 1612, p.9)

Los colaboracionistas inventan transcripciones acordes con el adoctrinamiento expansionista catalán. Así, según ellos,el texto anterior diría: “aunque escrita en lengua catalana, pues podrá servir de intérprete el Marqués de Denia”. Este cientifismo digno del Tercer Reich es defendido con media docena de recursos dialécticos para hundir al pobre mortal que proteste por la maldad citada. El más socorrido y exitoso es escupir al ciudadano incauto el truco de la sintaxis. Así, el filólogo cabrón, con voz grave y gesto de suficiencia, excreta:

Señor infrahumano, ¡ejem!, yo soy filólogo (lo de cabrón se lo calla), y le diré que catalán y valenciano son la misma lengua, por tener sintaxis idéntica, ¡ejem, ejem!.

Olvida el manipulador que la sintaxis valenciana, castellana y catalana son prácticamente iguales (no así la vasca), salvo pequeñas diferencias que Pompeu Fabra y IEC idearon para adquirir cierto singularismo respecto al castellano. Y volviendo a la documentación de la boda de Felipe III y Margarita de Austria, en ella se informaba de todo tipo de detalles; fuera sobre los platos de oro macizo para servir en el banquete a los monarcas, o de la arquitectura efímera en el trayecto hasta el Palacio Real de Valencia:

en lo pont del Real… joyes pera les invencions… sarau en la Llonja” (ACA, Leg. 1350-doc.31/ 4)

Los filólogos hijo puta, si copian lo anterior, ofrecerán esta versión:

al pont del Reial… joies per a les invencions… sarau a la Llotja”

Los dietarios se hicieron eco del sarao en la Lonja:

fonch lo sarau en la llonja” (BRAH, ms. Dietari Porcar, 1599)

Texto que el filólogo fascista catalanizará impunemente en: “fou el sarau a la llotja”. Observa, cegato Jiménez Losantos, que la sintaxis difiere de la catalana, de igual modo que la morfología. Tú sólo leerás transcripciones hechas en catalán y, desde el micrófono, seguirás cacareando que en el ACA sólo hay documentación en castellano y catalán. A tu favor tienes los responsables del centro que, desde 1993, han intentado catalanizar hasta al lepisma saccharina que devora misivas imperiales. Entre los documentos retenidos hay alguno interesante sobre los capuchinos de Tortosa que pedían ayuda a los del Reino. Curiosamente, los catalanes escriben en castellano; y los del Reino, en valenciano. Es un episodio silenciado de la Guerra dels Segadors:

El Prior y Cabildo de Tortosa sobre la incorporación de los Capuchinos de Tortosa en la Provincia de Valencia… sacase del convento de Capuchinos desta Ciudad a los religiosos catalanes y porque el culto divino no cesase en dicho convento… entregar dicho convento a los Padres Capuchinos de la provincia de Valencia” (ACA, Sec. Reino de Valencia, L. 695, 1644)

La división por ‘Provincias’ era eclesiástica, no geopolítica. En fin, al poco se sustituían los frailes catalanes por valencianos. Según carta del obispo: “todos los padres que asisten son hijos deste reyno de Valencia” (ACA. Leg.695).

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En este documento, amigo Losantos, se observan características del valenciano moderno que, por cierto, ya aparecían algunas en la Edad Media: mentres (no mentre) esta (no aquesta) capuchins (no caputxins), despachar les ordens (no despatxar les ordres) pera este efecte (per aquest efecte) ademés (a més) y (i) , etc. (ACA, Leg. 695, doc. 12/4, 13 de maig 1644)

Los capuchinos valencianos en Tortosa se convirtieron en “homens de guerra”, defensores de la frontera norte del Reino:

sin reparar en peligros, ni amenazas de los micaletes, ni en la muerte de religiosos… haciendo centinelas y cuerpo de guardia con armas defensivas para que aquel convento como puesto más peligroso para la ciudad se conservase” (ACA, Leg. 695, 12/8)

El ‘miquelet‘ catalán (miembro de la tiñosa milicia que saqueaba bajo el paragüas de tropas francesas en la Guerra dels Segadors), tenía su traducción al valenciano “micalet”. Y es que, entre lenguas hermanas, las isoglosas pueden limitarse en ocasiones a una grafía sorda o sonora, o en la simple abertura o cerramiento vocálico: valenciano micalet; castellano miguelete; catalán miquelet:

Micalet, que en lengua valenciana es el nombre diminutivo de Miquel” (Ortí, M.A.: Cent. Can. de St. Vicente, 1655, p.206)

Todo es inútil. La parásita manada humana, con los colaboracionistas Chimo Puig y sus tiesnuries, puede seguir aniquilando a placer nuestro cultura y personalidad. Respecto al enano aragonés, seguirá destilando odio a Valencia con su muletilla de que en “el ACA todo está en catalán y castellano”, frase que hace más daño que todos los discursos de la destarifada Mónica Oltra. Las buenas personas escuchan su valiente defensa de España y su denuncia de los corruptos; pero, ¡ay, zamarros!, algo del pretérito aflige y transtorna al colectivo de esos aragoneses retorcidos y miserables que rezuman odio contra Valencia y lo valenciano, ¿quizá por los turolenses que, hasta el 1900, abandonaban a sus hijos en los escalones de la Lonja?, ¿quizá por la deleznable costumbre de llamarlos “churros”? Es agua pasada. Hay que olvidar. Ahora tenemos un enemigo común: el fascismo expansionista catalán.

Y en la Universidad de Barcelona

Tengo buen recuerdo de la Univ. Central de Barcelona, especialmente de mi amigo Sebastiá, encargado de la sección de manuscritos e incunables de dicha institución. Allí también hubieras podido comprobar que la lengua valenciana era respetada por los catalanes de siglos anteriores al prefascismo de Prat de la Riba y su círculo.

lengua-valenciana-lerida

Así, en el documento reproducido puedes leer cómo la lengua valenciana se introducía en el sur catalán, hecho que comenzó desde el siglo XIV, pero es otro tema. En el manuscrito se constata que los religiosos valencianos predicaban en la franja de Tortosa a Lérida en valenciano. (Univ. de Barcelona, Ms. 1010, año 1633). Y, en la misma ciudad de Tortosa, no tenían dudas sobre qué idioma vecino les influenciaba:

de una árbol grandioso, que en lengua valenciana llaman lledoner” (Martorel, F.: Historia de la sagrada Cinta, Tortosa, 1926, P.156)

Lo siento, Enano2 del Tremendal, he tenido la paciencia y el placer (por qué negar la verdad) de escucharte muchos años; pero, repito, ya estoy hasta los cojones del alma, que diría el valenciano Miguel Hernández, de tu soterrado apoyo al fascismo expansionista catalán. Si niegas la existencia de la lengua valenciana estás favoreciendo la estrategia de las pirañas del catalanismo invasivo, cuya única arma es la pretendida “unitat de la llengua”. No sigo, pues conozco la inutilidad de cualquier documentación y argumento con solapados como tú, que seguirás propagando que en el Archivo de la Corona de Aragón, “todo está en catalán y castellano”.


1 Según el DRAE, alude al “que hace malas pasadas o resulta molesto”; y, en algunos lugares, “la persona experimentada y astuta”. No hay duda, el sandunguero Jiménez Losantos es un pillastre cabrón.

Me hiere más que a ti llamarte enano (pues no lo eres, sólo cuasienano), y sé que me denigro al hacerlo; pero la angustia de vivir contemplando el triunfo del fascismo expansionista catalán, y que tú callaste durante los largos y corruptos años de aquella gentuza del PP: los Zaplana, Camps, Rita Barberá, etc.; y la tía esta, la Bonig, que también callaba como muerta mientras el PP catalanizaba todo. Lo siento, mereces que te llame el Nano del Tremedal (valencianizando el cast. enano).