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	<title>Diario de Valencia Archives - RICART GARCIA MOYA</title>
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		<title>&#8216;La Traca&#8217; y el asesinato  de Andrés Ivars</title>
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		<dc:creator><![CDATA[ricart]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 04 Jan 2015 09:15:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario de Valencia]]></category>
		<category><![CDATA[Andrés Ivars]]></category>
		<category><![CDATA[guerra civil]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Ricart García Moya   Todo sigue igual bajo la óptica sesgada del progresismo parásito y acomodaticio: en el 36 sólo existía un territorio idílico y civilizado: el republicano. No fue así de simple. La manifiesta relación entre el semanario La &#8230; <a class="kt-excerpt-readmore" href="http://ricartgarciamoya.com/2015/01/04/la-traca-y-el-asesinato-de-andres-ivars/" aria-label="&#8216;La Traca&#8217; y el asesinato  de Andrés Ivars">Leer m&#225;s</a></p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><strong>Ricart García Moya</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p style="text-align: center;"><span style="color: #993300;"><strong>Todo sigue igual bajo la óptica sesgada del progresismo parásito y acomodaticio: en el 36 sólo existía un territorio idílico y civilizado: el republicano. No fue así de simple. La manifiesta relación entre el semanario La Traca y los terribles acontecimientos del año 1936 en territorio valenciano, crimenes y torturas espeluznantes,  motivan que los dos artículos, publicados hace más de una década en el Diario de Valencia, se reproduzcan juntos en 2015.</strong></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<h4 style="text-align: center;"><strong>La tragicómica La Traca (Diario de Valencia, 16 de marzo de 2003)</strong></h4>
<p><strong>H</strong>abría que advertir al turista fallero que, en el Reino de Valencia,  persiste la guerra idiomática entre los que imponen el catalán  y   los que defienden el idioma valenciano. Aparte del léxico,  los rótulos de las fallas  marcan la dualidad: están en valenciano si aparece la &#8216;ch&#8217; (chiquet);  el neutro &#8216;lo&#8217; (&#8216;lo millor&#8217;)  y la preposición &#8216;en&#8217; (café en llet). Si, por el contrario,  usan &#8216;x&#8217; (xiquet), &#8216;el&#8217; (el millor) o &#8216;amb&#8217; (café amb llet), usted tiene delante una falla  colaboracionista de la catalanización. Aparte, algunas revistas supuestamente falleras (ed. Eliseu Climent),  dan catalán por valenciano. La politización camuflada es un arte que el omnipotente fascismo expansionista, como es el catalán, domina.</p>
<p><a href="https://i0.wp.com/ricartgarciamoya.com/wp-content/uploads/2015/01/la-traca.jpg"><img data-recalc-dims="1" fetchpriority="high" decoding="async" class="alignright  wp-image-21981" src="https://i0.wp.com/ricartgarciamoya.com/wp-content/uploads/2015/01/la-traca.jpg?resize=376%2C457" alt="la-traca" width="376" height="457" srcset="https://i0.wp.com/ricartgarciamoya.com/wp-content/uploads/2015/01/la-traca.jpg?w=438 438w, https://i0.wp.com/ricartgarciamoya.com/wp-content/uploads/2015/01/la-traca.jpg?resize=247%2C300 247w" sizes="(max-width: 376px) 100vw, 376px" /></a>Una  revista de resonancia fallera, &#8216;La Traca&#8217;,  mues-tra en su larga vida (nace en 1884), nuestros avatares político-lingüísticos. En su primera época usaba el idioma valenciano, fustigando a burgueses puteros, pederastas curas glotones y  políticos defraudadores como “Carballeda&#8230; que ha malversat fondos”. El humor  era popular; así, en una cafetería dialogan  la dama encorsetada y el caballero elegante:</p>
<p style="padding-left: 60px;">«<strong>Ella.- ¿Es veritat qu´el que mencha de lo que té li creix?./  Ell.- Aixó diuen./ Ella.- Pos mira, ton cosí Chuano se coneix qu´ha menchat molta safanoria</strong>» (La Traca, 23 /8/ 1913)</p>
<p>En otra viñeta, quizá ambientada per  els trascantons dels carrers  del Pilar y Vinatea, la mamelluda aguarda al client a la porta de l´ascaleta. Dalt, un rótul diu: “Se colocan capitales”. El perdulari panchut borrachet, ben vestit, marmola: “¡Güey! Vaig a colocar dos pesetes que tinc de sobra” (La Traca, 23/ 10/1915).</p>
<p>En 1931,  proclamada la II República, La Traca se decanta hacia el ideario republicano y socialista, sustituyendo  el idioma valenciano por el español, incluso en plena Guerra Civil. El humor de La Traca pierde agudeza y propugna  la eliminación física del rival político:</p>
<p style="padding-left: 60px;">«Vuelva ese rey (Alfonso XIII) con presteza&#8230; ¡que queremos su cabeza!» (20/ 6/ 1931)</p>
<p>No era metáfora literaria. Yo conocí a un testigo de la decapitación artesanal de cabezas con azadones y, en palabras del artista que más interés ponía en este arte, confesaba: “¡Me gusta ver como saltan las cabezas al ser cortadas!”. Los nervios del cuello, por lo visto, eran los causantes de la breve y macabra danza.</p>
<p>En estos ejemplares  de La Traca colaboraban  santones progresistas como Soler Godés, en español, que no hacía ascos a la pena de muerte colectiva. Así, la portada del 27 de agosto de 1932 mostraba  tres personajes arrodillados que eran ajusticiados por guardias republicanos, con este texto: “Los traidores a la República deben morir así: fusilados por la espalda”.  Freud decía que las bromas eran manifestaciones de deseos,  acertando en el caso  de La Traca.</p>
<p><a href="https://i0.wp.com/ricartgarciamoya.com/wp-content/uploads/2015/01/mosen-pollastre.jpg"><img data-recalc-dims="1" decoding="async" class="alignright size-full wp-image-21983" src="https://i0.wp.com/ricartgarciamoya.com/wp-content/uploads/2015/01/mosen-pollastre.jpg?resize=332%2C459" alt="mosen-pollastre" width="332" height="459" srcset="https://i0.wp.com/ricartgarciamoya.com/wp-content/uploads/2015/01/mosen-pollastre.jpg?w=332 332w, https://i0.wp.com/ricartgarciamoya.com/wp-content/uploads/2015/01/mosen-pollastre.jpg?resize=217%2C300 217w" sizes="(max-width: 332px) 100vw, 332px" /></a>En mayo del 1936, antes de la sublevación  fascista, La Traca  sugería  el fin que merecían los religiosos, poniendo de prototipo al cura maricón que toca el trasero a «los luises jovencitos». En la última viñeta, unos  republicanos (ataviados con el gorro frigio de la Revolución Francesa del 1789)   ahorcan entre risas a “mosén Pollastre”. Al cura se le podía  insultar, torturar y fusilar. Los progresistas  habían logrado que se les considerase menos que a un perro (táctica similar  a la usada por el catalanismo con los que llaman &#8216;blaveros&#8217;; en realidad, valencianos que no se han doblegado).</p>
<p>En 1936, La Traca ofrecía la sección «¿Qué haría usted con la gente de sotana?»,  con estas sugerencias de una tal Palazón, que recomendaba:</p>
<p style="padding-left: 60px;">«quemarlos, aventando  sus cenizas; luego abriría a sus madres&#8230;»</p>
<p>La progresista Manuela Manzanera prefería:</p>
<p style="padding-left: 60px;">«meterles 12 botellas de líquido inflamable y, una vez dentro, darles con una piedra en la barriga; y si quedara alguno con vida, recomendarlos a los chicos de la F.A.I.»</p>
<p>También se indicaban  zonas apropiadas para estos  actos culturales, por ejemplo: “en medio de la partida del arrozal de Corbera”.  Aquella simpática revista del 1900, donde el  <em>bon vivant</em> bromeaba con carnosas cupleteras en lengua valenciana,  se convirtió en vehículo de la histeria asesina a partir de 1936 (ya en mayo, antes de la sublevación fascista,  sugería el exterminio y tortura del contrario).</p>
<p>La revista  tuvo tres fases: la primera, en lengua valenciana, practicaba la crítica humorística a todo bicho viviente; la segunda, en lengua española, degeneró hacia el chivatazo criminal; la tercera y actual (año 2003), en lengua catalana, es una vil muestra de la degradación a que es capaz un valenciano, como Eliseu Climent, para convertir el indefenso Reino de Valencia en colonia del País Catalán. Si en La Traca del 1900  usaban, por ejemplo, la morfología verbal valenciana &#8216;decidixquen&#8217;, Climent la  cambia por la catalana &#8216;decidesquen&#8217;; si el dativo aparecía con el  enclítico &#8216;li&#8217;: &#8216;ficarli&#8217;, el colaboracionista lo sustituye por el catalán   &#8216;hi&#8217;: &#8216;ficar-hi&#8217;. Aparte de introducir  léxico catalán como <em>natges</em>, <em>avui</em>&#8230;, Climent asesina los  matices morfológicos que diferencian ambos  idiomas. Así, prefiere los catalanes &#8216;<em>estendard, esperit, maduresa</em>&#8230;&#8217;, a los propiamente valencianos &#8216;estandart, espirit, madurea&#8230;&#8217;.</p>
<p>Comparo anuncios en catalán de las revistas de Climent con los que usaban el idioma valenciano  hacia el 1900. La Traca no estaba sola; así, en el &#8216;El Poble valenciá, semanari valencianiste. Pago rigurosament adelantat&#8217; (31 de marzo de 1917), leo: «Rellongeria. Especialitat en inglesos», «Estampació de Metals». Hoy, hasta  la Generalidad del PP ordena  escribir en catalán: “setmanari valencianista, pagament,  rellotgeria,  anglesos,  metalls”. Ocultan, por ejemplo, que &#8216;inglesos&#8217; es morfología propia del valenciano moderno:</p>
<p style="padding-left: 60px;">“la nau inglesa” (Archiu Mun. Alacant, Llibre de la peixca, 1578)</p>
<p style="padding-left: 60px;">“Joan Grut, inglés, que du bacallar” (Ms. Ll. Peixca, 1578)</p>
<p style="padding-left: 60px;">“tots los inglesos” (Real Pragm. Imp. Huete,1586)</p>
<p style="padding-left: 60px;">“tinguesen per enemichs als inglesos” (Bib. Acad. Hist. Ms.Porcar, 1626)</p>
<p style="padding-left: 60px;">“inglesos enemichs” (Archiu Mun. Oriola, 2035, Generalitat, oct. 1704)</p>
<p style="padding-left: 60px;">“quedaven els inglesos” (Tormo: La gatomaquia, 1770)</p>
<p style="padding-left: 60px;">“als inglesos els costá” ( Conv. de Saro. 1820)</p>
<p style="padding-left: 60px;">“tres inglesos ” (Semanari El Cullerot, Alacant 17 abril 1898)</p>
<p style="padding-left: 60px;">“els pantalons son inglesos» (Gadea: Tipos. Apéndix 1908)</p>
<p style="padding-left: 60px;">“tres bucs inglesos” (Fullana: Gramática valenciana 1915)</p>
<p style="padding-left: 60px;">“inglesos en tirereta” (Angeles, Josep : Guerra als cabuts, 1924 )</p>
<p>En el panfleto de Eliseu Climent leo «bel·ligerant», con  <em>&#8216;l·l&#8217;</em> geminada y  puntito fabriano, inexistentes en idioma valenciano. También figura en los falsos  textos valencianos  aprobados por el PP de Camps, Tarancón y la academia de Ascensión. Esta peripatética panda  se apoya  en el IEC y  la autoridad de Corominas que, por ejemplo, en  su  DECLLC  recoge:</p>
<p style="text-align: center;">«bel·ligerant. Escrig, 1851» (DECLLC, I, p.755)</p>
<p>Pero Corominas miente como un bellaco expansionista. El diccionario valenciano de Escrig    muestra “beligerant”, igual que en las reediciones de 1871 y 1887. Manipulan todo. Los textos que aprueba Inmersiomán están en  catalán, y así aparece escrito en ellos (Valencià, Llengua. SM. Batxillerat, 2002, p.93), y todos callan cobardemente cuando se afirma que el territorio valenciano son “terres catalanes” (DECLLC, IV, p. 451). Como buitres, los políticos esperan hasta después de la elecciones y, con poltrona asegurada, nos rematarán con el diccionario catalán de la AVL, los nuevos académicos catalaneros, etc. Estos político-filólogos valencianos son, para los catalanes, auténticos   &#8216;cagallons per sequia&#8217;, aunque a precio de oro (de nuestros impuestos).</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4 style="text-align: center;">Camarada Canut: ¿Te acuerdas de Andrés Ivars?</h4>
<p style="text-align: center;"><strong>Ricardo García Moya</strong></p>
<p style="text-align: left;"><strong>(Diario de Valencia, 10 de novembre 2002</strong><strong>)</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>C</strong>amarada Joan Ribó Canut, como proletario entregado en alma, corazón y vida (bolsillo creo que no) a la defensa de la libertad, supongo que habréis celebrado homenajes recordando a Andrés Ivars de Benisa, erudito que gastó su vida publicando ensayos en idioma valenciano sobre las flotas del Reino en 1398, la estancia de Joanot Martorell en Londres, la ayuda de Valencia al enigmático monasterio del Monte Sinaí, etc. Discípulo de Fullana, si éste le corregía galeradas de &#8216;Dos creuades&#8217; en 1918 (ed.1921), era Ivars quien en 1933 escribía la presentación de su Gramática valenciana.</p>
<p>Vosotros, camaradas de EU, habréis leído el terrible &#8216;Diario de Ana Frank&#8217; y también, supongo, el &#8216;Diario de Andrés Ivars&#8217; ¿No lo conocéis? Es angustioso, breve y escrito con lápiz sobre mal papel. iAh!, olvidaba decir que Andrés Ivars era franciscano, que amplió estudios de paleografía en el Archivo Vaticano y de Historia en Florencia. Premiado por Lo Rat Penat en los Jocs Florals de 1919, su labor investigadora fue reconocida por políticos e intelectuales, publicando parte de su obra la Diputación y Ayuntamiento de Valencia. En 1936 era, quizá, el mejor paleógrafo valenciano.</p>
<p><a href="https://i0.wp.com/ricartgarciamoya.com/wp-content/uploads/2015/01/andr%C3%A9s-ivars.jpg"><img data-recalc-dims="1" decoding="async" class="alignright  wp-image-21984" src="https://i0.wp.com/ricartgarciamoya.com/wp-content/uploads/2015/01/andr%C3%A9s-ivars.jpg?resize=397%2C739" alt="andrés-ivars" width="397" height="739" srcset="https://i0.wp.com/ricartgarciamoya.com/wp-content/uploads/2015/01/andr%C3%A9s-ivars.jpg?w=474 474w, https://i0.wp.com/ricartgarciamoya.com/wp-content/uploads/2015/01/andr%C3%A9s-ivars.jpg?resize=161%2C300 161w" sizes="(max-width: 397px) 100vw, 397px" /></a>Lo que sigue, camaradas justicieros del Canut, debéis saberlo sin necesidad de papeles de Salamanca: el 8 de septiembre de 1936, al amanecer, su cadáver apareció tirado en la carretera de Valencia, saliendo de Gata de Gorgos a la izquierda. Había sido fusilado, como García Lorca. Tres meses antes, Ivars residía en Madrid y era director de la revista de investigación histórica “Archivo ibero-Americano”. El 20 de julio, consternado, escribió que «guardies d´asalt y milisies socialistes» habían quemado su residencia:</p>
<p style="padding-left: 60px;">«¡Quina tristea!&#8230; les 40 carpetes de documentació, suor de 25 anys d’escorcollament d‘archius» (Ms. Diario de fr. Andrés Ivars, 1936)</p>
<p>Todo se convirtió en humo: investigaciones sobre Vinatea, obras únicas, primeras ediciones de Beuter, Martí de Viciana, Mateu y Sanz, Ximeno, etc. Vestido de seglar, Ivars deambuló aterrorizado por el Madrid republicano de Alberti:</p>
<p style="padding-left: 60px;">«me despedixc (&#8230;) m‘ha entristat al vore l‘alegría de la gent al mirar la cremá y destrucció de les parroquies de Sant Andreu y S. Isidro (&#8230;) m ‘han cacheat (&#8230;) en la Porta del Sol anava una quadrilla de chics pistolers y en mig una chica vestida d’home en grans melenes, cara groga, ulls espantats, amenaçant ab una gran pistola a dreta y a esquerra»</p>
<p>Las simpáticas libertarias, «chiques empuyant pistoles», obligan a los peatones a saludar puño en alto. Todo esto queda muy fotogénico en las películas de Ana Belén, pero la realidad es que actuaban sobre indefensos como Andrés Ivars, igual que las SS o la policía estalinista. El historiador valenciano presiente su muerte y, buscando protección, viaja a Benisa; pero es detenido en la estación de Denia el 7 de septiembre de 1936. Trasladado a Gata de Gorgos, aquella madrugada es sacado de la celda y fusilado. En el dramático diario de Ivars hallamos el idioma prohibido  en la actualidad:</p>
<p style="padding-left: 60px;">«Vullc parlar per teléfono&#8230; telefonege pera que&#8230;» (Ivars: Diario, agost1936)</p>
<p>En 1936, los valencianos cultos decían: “teléfono, telefonejar, cridar por telefono”, y no &#8216;telèfon&#8217;, &#8216;telefonar&#8217; o &#8216;trucar per telèfon&#8217;, como impone el fascismo catalanero. Es curioso que ningún cineasta o literato se haya interesado por la vida y muerte de Ivars, idéntica a la de García Lorca. De éste se sabe todo. Una legión de investigadores de derechas e izquierdas ha averiguado nombres y detalles: “Lorca fue detenido por Ramón Ruiz Alonso en la tarde del 16 de agosto de 1936, y fusilado por orden del comandante José Valdés Guzmán. José Jover Tripaldi estuvo de guardia la noche del 19, y su cadáver apareció el 20 en las afueras de Víznar&#8230;”.</p>
<p>Andrés Ivars es una figura intelectual de máximo valor para los valencianos, pero se silencia en los textos aprobados por Camps y Tarancón. Por el contrario, la muerte de García Lorca aparece en libros, documentales y películas como la de Bardem, &#8216;Muerte de un poeta&#8217;, ideada “para mostrar la crueldad y el asesinato brutal causado por los fascistas a los republicanos”. Todos conocen que “Lorca fue asesinado por el fascismo en 1936”; y hasta la Gran Enciclopedia Catalana recuerda su fusilamiento, pero los muy putos silencian el de Andrés Ivars. El miserable manipulador Manuel Sanchis Guarner, autor de la entrada biográfica de Andrés Ivars en la Gran Enciclopedia Valenciana, también ocultó que Ivars fue fusilado por asesinos comunistas y socialistas.</p>
<p>Paso a paso, las cultas sugerencias que La Traca publicaba en su sección «¿Qué haría usted con la gente de sotana?» —fuera la extracción del globo ocular o eliminación de testículos—, se practicaban   impunemente sobre cualquier sospechoso. La imaginación progresista era fecunda. Así, un tal &#8216;Juan Victoria del Puerto de Sagunto&#8217; pedía que, al cura «que pese más de 35 kgs&#8230; cortarle entrepiernas, colgarle del ojo».</p>
<p>Hay miles de casos: al franciscano Plácit García Gilabert de Benitachell (como Ivars, estudió en Roma, calificado &#8216;Summa cum laude&#8217;), tal como pedía La Traca,  los progresistas republicanos lo<em> normalitzaren</em> cerca de Jávea el 16 de agosto: le habían cortado los testículos, el cuerpo estaba acribillado con perforaciones de aguja saquera; le habían arrancado una oreja y sacado un ojo.</p>
<p><a href="https://i0.wp.com/ricartgarciamoya.com/wp-content/uploads/2015/01/la-traca-1932.jpg"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" class="alignright size-full wp-image-21985" src="https://i0.wp.com/ricartgarciamoya.com/wp-content/uploads/2015/01/la-traca-1932.jpg?resize=400%2C574" alt="la-traca-1932" width="400" height="574" srcset="https://i0.wp.com/ricartgarciamoya.com/wp-content/uploads/2015/01/la-traca-1932.jpg?w=400 400w, https://i0.wp.com/ricartgarciamoya.com/wp-content/uploads/2015/01/la-traca-1932.jpg?resize=209%2C300 209w, https://i0.wp.com/ricartgarciamoya.com/wp-content/uploads/2015/01/la-traca-1932.jpg?resize=260%2C373 260w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a>Las eficaces autoridades republicanas jamás detuvieron a sus <em>normalizadores</em>. Nadie se enteraba entonces y nadie quiere saberlo ahora, salvo lo de García Lorca y Miguel Hernández. En el lugar del crimen, en Gata de Gorgos, se erigió una cruz con el nombre de Andrés Ivars, pero los cultos progresistas la destrozaron en 1989, quitando el nombre del historiador. Camaradas del Canut, ¿creéis que algún partido debería pedir perdón a la sociedad valenciana?.</p>
<p>Camaradas del Canut, aparte de la tortura a intelectuales como Ivars, hay un hecho incuestionable: la destrucción de obras de arte y documentación practicada por vuestros idolatrados republicanos superó a la de todas las pasadas calamidades  juntas: invasión napoleónica, Guerra de Germanías, Guerra de Sucesión, guerras carlistas, expulsión de los moriscos, desamortización, etc.</p>
<p>Jamás podremos valorar la brutal destrucción que en 1936 practicaron vuestros idolatrados antecesores («comunistes y socialistes», en el diario del desventurado Ivars), y no sólo en Madrid. Aquí, en el Reino, la lista sería interminable: Sant Joan del Mercat, con la pintura al fresco más grande de España, obra de Palomino; iglesia de San Agustín, órgano de la Catedral, cuadros de Goya, Ribalta, retablos, archivos, esculturas, incunables, etc. Desde el Maestrat a Oriola, la firma republicana fue el fuego, la tortura y el asesinato.</p>
<p>Camaradas del Canut, millonarios socialistas y sindicalistas <em>normalitzadors</em>: me sorprende vuestra terquedad en proclamaros herederos de unos republicanos que practicaron la tortura y el crimen con tanta impunidad como los fascistas; pero igual desconcierto me causa la tropa de peperos que os tiene miedo y acepta vuestra fanfarronería burguesa y catalanera.</p>
<p>De todas formas, estamos mejorando: asáis sardinas en Hacienda, cuando en El Toboso asaron personas; y hay políticos que organizan cacerías de gatos, preferibles a las humanas del 36. Menos mal que quedan franciscanos como fray Benjamín Agulló, sabio archivero y custodio de la memoria del fusilado fray Andrés Ivars. No sé qué tiene esta orden que, un ateo contumaz como servidor, la admira; además: cómo olvidar a Eiximenis, a fray Joseph Marqués (que hablaba valenciano en California), a fr. Andreu Yvars y, por supuesto, al cronista fray Benjamín (que me facilitó el Diario póstumo del infortunado Ivars).</p>
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<p>The post <a href="http://ricartgarciamoya.com/2015/01/04/la-traca-y-el-asesinato-de-andres-ivars/">&#8216;La Traca&#8217; y el asesinato  de Andrés Ivars</a> appeared first on <a href="http://ricartgarciamoya.com">RICART GARCIA MOYA</a>.</p>
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		<title>La homosexualidad y el idioma valenciano</title>
		<link>http://ricartgarciamoya.com/2014/12/19/la-homosexualidad-y-el-idioma-valenciano/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ricart]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 19 Dec 2014 20:19:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario de Valencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Ricart García Moya   (Diario de Valencia, 20 de Enero 2002) (Historias del idioma valenciano, 2003, p. 325) &#160; La normalización catalana, omnímoda, afecta a todos los campos semánticos, incluido el sexual. El IEC acomoda, retuerce o elimina vocablos como &#8230; <a class="kt-excerpt-readmore" href="http://ricartgarciamoya.com/2014/12/19/la-homosexualidad-y-el-idioma-valenciano/" aria-label="La homosexualidad y el idioma valenciano">Leer m&#225;s</a></p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><span style="color: #663300;"><strong>Ricart García Moya</strong></span></p>
<p><span style="color: #663300;"> </span></p>
<p><span style="color: #663300;"><strong>(Diario de Valencia, 20 de Enero 2002)</strong></span></p>
<p><span style="color: #663300;"><strong>(Historias del idioma valenciano, 2003, p. 325)</strong></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><a href="https://i0.wp.com/ricartgarciamoya.com/wp-content/uploads/2014/12/homo011.jpg"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" class="alignright wp-image-18639 size-full" src="https://i0.wp.com/ricartgarciamoya.com/wp-content/uploads/2014/12/homo011.jpg?resize=230%2C433" alt="homosexualidad-idioma-valenciano" width="230" height="433" /></a>L</strong>a normalización catalana, omnímoda, afecta a todos los campos semánticos, incluido el sexual. El IEC acomoda, retuerce o elimina vocablos como “bujarró”, últimamente esfumado del diccionario del Institut d&#8217;Estudis Catalans (ed.1995); aunque en idioma valenciano sigue vigente desde su aparición a fines del XV y en la prosa renacentista: “bujarrons ni putos” (Breu relació de la Germania, 1519). La supresión es producto de la <em>finor </em>que impera en el IEC, y que ha motivado que   al pene lo llamen penis   y al culto “culte”, huyendo del ancestral valenciano “cult” por su homofonía con “cul”. Estas moralizaciones morfológicas son reverenciadas por la progresía de bogavante, Saó   y Vega Sicilia.</p>
<p>No obstante, los catalanes “Grup Cristià del col·lectiu Lambda”, el “Centre Associatiu de Gais” y sus clónicos valencianos muestran cierta reticencia a adoptar los perti-nentes sustantivos y adjetivos catalanes. Así, al valenciano “bujarró” corresponde “bugre” en catalán culto y progresista, aunque si algún ídem visita Asturias leerá cosas como “bugre da Fonte de Mato”, y no es que nos avisen que tras la fuente está un <em>bugre </em>catalán preparado para darnos un susto   mientras bebemos. El <em>bugre </em>asturiano es un sabroso crustáceo al que suelen cocer vivo.</p>
<p>El léxico alusivo a la homosexualidad —sea en valenciano, castellano o catalán—, es   burlesco e hiriente. La sociedad intentaba aniquilar al diferente, bien con la cremación (como hacían en Barcelona) o la marginación. El poeta valenciano Gilabert, en el sangrante “Mandado” a Gil Robles, además de la metáfora cebollera (¡siempre la cebolla!) no halla adjetivo más duro que tildarle de homosexual:</p>
<p style="padding-left: 60px;">«Su estupidez de carne de cebolla / su ensotanada hiel, su alma de ajo/ y su cara de culo y de gargajo/ han de ser más quemados que fue Troya . / Vete, mariconazo, se te ha visto/ bajo los pantalones el roquete / y bajo la mirada el ano hambriento»</p>
<p>Son imprecaciones donde la espontaneidad del poeta republicano desvela el ancestral odio al “mariconazo”. Por algo García Lorca huía de Miguel Hernández Gilabert, y cuando éste se reunía con Aleixandre no acudía el granadino. Eran tiempos crueles, Miguel Hernández no ayudó a Muñoz Seca en su calvario, y los catalaneros franquistas (Fuster, Riquer y compañía) tampoco movieron un dedo cuando Miguel Hernández agonizaba en la cárcel de Alicante.</p>
<p>Volviendo al tema observamos que “maricó” también ha desaparecido del diccionario del IEC (ed.1995). Los filólogos Satué, Cahner y Gulsoy —expertos en la materia—, descubrieron que “maricó” era “repugnant castellanisme”, y advirtieron que la palabra catalana equivalente al castellano maricón es “culer” (DECLLC, 1993) Bueno, ¡ejem!, en fin, esto&#8230; ¿cómo les diría yo? El caso es que el diccionario del IEC (ed.1995) enseña a los inmersores que “culer (sic) es el soci o simpatitzant del Futbol Club Barcelona”. En idioma valenciano poseemos la voz “maricó” y sus derivados: mariconet, mariconeta, mariconaes&#8230;, sin contar los complementos: “maricó de convent, de placha, de cara de conill&#8230;”. La primera documentación de maricón se debe a Torres Naharro, extremeño que escribía en “latín e italiano, castellano y valenciano” (Propalladia, Nápoles, 1517). Escrig consideraba arraigada la voz “maricó”   y, como equivalente semántico de mujer, en valen-ciano también se usaba <em>mariquita</em>, siempre con el matiz despectivo de la incomprensión social. El sacerdote cotilla Martí Gadea recordaba a “María Vicenta”, infeliz personaje que deambulaba por Valencia:</p>
<p style="padding-left: 60px;">“els anys 1856 se vea per los carrers de Valencia, tipo ridícul d´este sobrenom, que no era més qu´un mariquita, fent figures, estovantse com un titot quant pasava per les botigues y els depenents eixien a les portes a requebrarlo y tirarli flors” (Tipos, 1908).</p>
<p>Hablando de flores, mi madre usaba en ocasiones el adjetivo “monflorita” como eufemismo, siendo voz del idioma valenciano que también se aplicaba al amanerado de gestos o excesivamente preocupado por la vestimenta. En “El agüelo Cuc”, zarzuela en lengua valenciana estrenada en 1877, Balader y Escalante califican como “monflorita” a Simonet, un joven que está hilando pacientemente: «¿Quí es eixe infelís corder? / Simonet el monflorita». La voz valenciana se propagó al castellano de la vecina Murcia, popularizándola Jaime Campmany en sus magníficos artículos del diario ABC.</p>
<p><a href="https://i0.wp.com/ricartgarciamoya.com/wp-content/uploads/2014/12/homo021.jpg"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" class="alignright  wp-image-18641" src="https://i0.wp.com/ricartgarciamoya.com/wp-content/uploads/2014/12/homo021.jpg?resize=491%2C524" alt="homo02" width="491" height="524" srcset="https://i0.wp.com/ricartgarciamoya.com/wp-content/uploads/2014/12/homo021.jpg?w=800 800w, https://i0.wp.com/ricartgarciamoya.com/wp-content/uploads/2014/12/homo021.jpg?resize=281%2C300 281w" sizes="auto, (max-width: 491px) 100vw, 491px" /></a>Hay palabras valencianas similares, cargadas de agudeza malvada y graciosa del vulgo, como “monquilí”, que no alude al sexo, sino al que lleva prendas ridículas o que le sientan mal: “eixe chicot va a la monquilí” (En tiempos de penuria, el joven que había crecido y seguía usando un pantalón que le quedaba corto, “anava a la monquilí”).</p>
<p>Aquel “María Vicenta”, que se contorneaba por las calles de Valencia en el siglo XIX, sería actualmente un “sarasa”. Vocablo de étimo árabe y polisémico, lo mismo aludía a mujeres de mal vivir que a ciertos vestidos confeccionados con delicada tela de algodón, cualidad que explica la traslación semántica: «un vestit de sarasa» (Cansó de la siga-rrera, Valencia, h.1850). Otro adjetivo valenciano que no hería susceptibilidades era “afe-minat”, prohibido en el 2002 por los comisarios lingüísticos enquistados en Canal 9 y la Enseñanza; aunque nosotros no tenemos que obedecer a estas fuerzas de ocupación. Cuando algún colaboracionista catalanero se burle de usted por usar “afeminat”, contéstele que   Jaume Roig lo usaba en 1460: «bastart, malvat, afeminat» (Espill), y Joan Esteve: «homens afeminats» (Liber, a.1472), lo mismo que Mulet: «si yo fora afeminat» (Ms. Poesies a Maciana, h.1645), o Escrig: “afeminat, afeminadet” (Dicc.1871). En su cangrejera manera de defender nuestras señas de identidad, el doctor Tarancón y sus comandos han anatematizado el adjetivo valenciano “afeminat”, imponiendo el catalán “efeminat”. Por algo el gótico Hauf (¡virilmente, ¿eh?!), lanza florecitas a San Zaplana (“El Temps”, 31-XII-01,p.16 )</p>
<p>Como es lógico, también el léxico sexual mantiene frontera en el Cenia. Al tridente gay catalán<em>: bugre, culer i efeminat</em>, el idioma valenciano opone un abanico de sugerentes voces clásicas y modernas: <em>maricó, mariconet, bujarró, afeminat, afeminadet, sarasa, saraseta, monflorita, maríavicenta, de matamorta</em>, sin contar las   compartidas con lenguas hermanas: sodomita, homosexual, puto, etc.</p>
<p>Esta riqueza léxica debe ser incorporada por los combativos grupos catalaneros gays, si son coherentes con sus postulados. Así, cuando desfilan con cuatro barras y pidiendo la catalanización de los valencianos, debieran dar ejemplo y exhibir   pancartas en culto catalán del Principado, sin eufemismos ni ambigüedades, por ejemplo: &#8216;Grup cristià de cultes culers Ramon Llull&#8217;, &#8216;Cèrcol de bugres de progrés Monestir de Montserrat&#8217;, &#8216;Cenacle efeminat de nois escriptors Enric Valor&#8217;, etc. En fin, son admirables Oscar Wilde o García Lorca; pero es patético ver a un valenciano –de cualquier tendencia sexual-   arrastrándose tras el catalanismo.</p>
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		<title>Pérez Galdos y el idioma valenciano</title>
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		<dc:creator><![CDATA[ricart]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 05 Dec 2014 16:51:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario de Valencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Diario de Valencia, 10 de Diciembre de 2000 Del Madrid burgués a la aldea más alejada, el máximo novelista español del siglo XX observaba in situ paisaje y paisanaje, anotando información de testigos directos. Así, cuando en 1904 tuvo que &#8230; <a class="kt-excerpt-readmore" href="http://ricartgarciamoya.com/2014/12/05/perez-galdos-y-el-idioma-valenciano/" aria-label="Pérez Galdos y el idioma valenciano">Leer m&#225;s</a></p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;" align="center"><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: medium;"><b>Diario de Valencia, 10 de Diciembre de 2000</b></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color: #996600;"><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: large;"><span lang="es-ES"><b>D</b></span></span></span></span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">el Madrid burgués a la aldea más alejada, el máximo novelista español del siglo XX observaba </span></span></span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES"><i>in situ </i></span></span></span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">paisaje y paisanaje, anotando información de testigos directos. Así, cuando en 1904 tuvo que escribir en los Episodios Nacionales sobre los sefarditas, Galdós se traslada al norte de Africa y convive con una familia hebrea. Sus novelas históricas tienen andamiaje documental riguroso, con personajes anclados en ambientes auténticos. En el caso de los sefarditas de </span></span></span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">&#8216;</span></span></span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">Aita Tettauen</span></span></span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">&#8216;,</span></span></span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES"> al reproducir su lengua co</span></span></span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">m</span></span></span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">ete pocos errores; p.e., usar </span></span></span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">&#8216;</span></span></span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">goi</span></span></span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">&#8216;</span></span></span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES"> propio de hebreos alemanes y no sefarditas de Tetuán (Weber: Galdós Studis. London 1974, p.32).</span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">El autor de Fortunata y Jacinta también se ocupó de nosotros, y con </span></span></span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">tanto </span></span></span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">empeño que se convirtió en un perfecto historiador (algo que servidor no es, aunque el D</span></span></span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">d</span></span></span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">V me adjudique alguna vez tal honor a pie de artículo). Galdós admiraba a los valencianos desde que escribió sobre su heroísmo ante los franceses en la defensa de Zaragoza. Por el contrario, en </span></span></span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">&#8216;</span></span></span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">La campaña del Maestrazgo</span></span></span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">&#8216;</span></span></span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES"> muestra la brutalidad en que podemos caer, cuando la discrepancia ideológica se transforma en odio irracional.</span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES"> R<a href="https://i0.wp.com/ricartgarciamoya.com/wp-content/uploads/2014/12/perez-galdos.jpg"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" class="alignright  wp-image-18537" src="https://i0.wp.com/ricartgarciamoya.com/wp-content/uploads/2014/12/perez-galdos.jpg?resize=640%2C500" alt="perez galdos" width="640" height="500" srcset="https://i0.wp.com/ricartgarciamoya.com/wp-content/uploads/2014/12/perez-galdos.jpg?w=970 970w, https://i0.wp.com/ricartgarciamoya.com/wp-content/uploads/2014/12/perez-galdos.jpg?resize=300%2C234 300w, https://i0.wp.com/ricartgarciamoya.com/wp-content/uploads/2014/12/perez-galdos.jpg?resize=520%2C406 520w, https://i0.wp.com/ricartgarciamoya.com/wp-content/uploads/2014/12/perez-galdos.jpg?resize=260%2C203 260w" sizes="auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px" /></a>espetuoso, Galdós no nos insulta llamando Levante o País a nuestro territorio, sino que mantiene la denominación </span></span></span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">correcta</span></span></span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">. En la primera página centra al lector geográfica y políticamente: «&#8230;comunicaban Zaragoza con el Reino de Valencia. Confluían allí los trayectos peoniles y carromateros de la parte de Alcañiz, del Maestrazgo y Vinaroz» (Pérez Galdós, B.:La campaña del Maestrazgo, cap.1). Es curioso que de todos los reinos de la corona española, s</span></span></span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">ó</span></span></span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">lo el de Valencia mantuvo la denominación hasta que Carles Salvador, Fuster y compañía lo rebajaron a país para que no hiciera sombra al principado sin príncipe.</span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">Meticuloso, don Benito aplica el apellido Toledano para un sefardita y, con igual propiedad, los hipocorísticos valencianos Nelet y Chimeta. Las anécdotas narradas son tan reales como las que nuestras familias conservan del pasado. Mi madre hablaba de «la tía Presentación, tía del bisabuelo, que huyó de Llombay por miedo a los liberales. Bajo la falda llevaba cosidas una bandera y boinas carlistas, pasando un control sin consecuencias». Cuenta Galdós que cuando la columna carlista recorre el camino por «el alto Reino de Valencia» -entre Catí y Salvasoria-, aparece tras un matojo la mensajera Malaena de Vallivana, uniéndose a Nelet, Llangostera y Santapau, este último con raíces en Ares del Maestre. La mujer sólo usa un idioma: «No hablaba más que valenciano, dulce y lacónico, apoyando con sus flacas manos los dichos, cual si quisiera estamparlos en el aire» (</span></span></span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">i</span></span></span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">bid. c. XX)</span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">¡Vaya! Qué calladito lo tenía la inmersión. Ahora comprobamos que no sólo fue Cervantes quien admiraba la dulzura del idioma que se extendía hasta Tortosa; también don Benito Pérez Galdós, segundo del ranking de la narrativa hispánica; lo mismo que el más admirado pensador del siglo XX, don Miguel de Unamuno; e igual que el más virtuoso prosista, Azorín; literato que presumía de ser «valenciano de Monóver»</span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">El prurito realista de Galdós le hace reproducir en valenciano la contestación a Malaena: «Le dijo Nelet. Adelantat </span></span></span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">y</span></span></span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES"> espéra</span></span></span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">m</span></span></span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">os en la font, al peu del mont. Allí pasarem la nit. Arreplega llenya y fes una bona fogata. Pren estes provisions&#8230;» (ib.). La columna carlista es capitaneada por el famoso Cabrera, tortosino valencianizado. Así hace hablar Galdós a Cabrera en la aproximación a Valencia: «&#8230;no carregues molt a eixe pobre home, qu´es un senyor poch acostumat a traballs. Sou molt brutos, y no teniu ni pizca (sic) de criteri ni talent. ¡caramba! Es precís que sapiam distinguir entre un home y un senyor. A atres que son burros de veritat, els trateu com si foren senyorets, y no teniu llástima d&#8217;este pobre vell» (ib. cap.X1ll) </span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: medium;"> Los tortosinos estaban idiomáticamente más unidos al Reino que al condado. También es significativo el caso del clérigo catalán de Tortosa que, en la carga de la caballería, grita «iViva la Virgen de los Desamparados, nuestra Madre!. (ib.cap.XII)A los cuatros días, Cabrera entra en Cheste. El novelista recrea una escena en el piso bajo del Ayuntamiento, donde se alojaba el militar: «Estaba el caudillo de sobremesa con dos mujeres guapísimas, de nacarada tez; los caragols sobre las sienes, cruzados por ganchos de oro: el moño de trenzas, atravesado por las agujas, ofrecían el clásico modelo de peinado valenciano»(ib.) El prisionero de Cabrera, un viejo noble aragonés, cree que son «grandes señoras disfrazadas de campesinas». Una, compadecida, murmura: «Em dona llástima.¡ Y en quina dignitat porta la seua miseria! (ib.) Las pinceladas idiomáticas dan color valenciano al horrendo drama. Un sargento del Reino vocea: «El que no treballa no menja, que no estem pera mantrindre vagos». En otra ocasión, el anciano pregunta: «¿Dónde estamos? Respondiéndole con una retahíla valenciana» (ib.).</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES"> Los catalaneros alegarán que Galdós era un ignorante en el tema. Pero no cuela. Don Benito tenía relación literaria con escritores catalanes como Narcís Oller, el cual le remitía manuscritos de sus novelas, como hizo con «La papallona» antes de publicarla en 1882. Después de leer la historia de la «noia órfena i malaltissa» en catalán, Galdós escribe a Oller felicitándole por ser «obra encantadora». El mejor novelista español después de Cervantes distinguía entre valenciano y catalán. Fue un intelectual que no se doblegó ante el poder, ¡y así acabó el pobre!.</span></span></span><br />
<span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">Las guerras carlistas fueron un galimatías cruel y disparatado, con mi antepasada «la tía Presentación» danzando entre Llombay y Viver con las boinas bajo los faldones; con Cabrera fusilando en Burjasot a los cadetes valencianos, casi unos niños; con los llamados cristinos asesinando a la madre de Cabrera; con Nelet, Chimeta, Llangostera y Malaena enloquecidos por los caminos «del alto Reino». Es mejor olvidar esta calamidad, pero no el hecho de que hablaban idioma valenciano, no catalán; como recuerda Don Benito Pérez Galdós.</span></span></span></p>
<p align="center"><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: medium;"><b>Diario de Valencia, 10 de Diciembre de 2000</b></span></span></p>
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		<title>La monja cojonera</title>
		<link>http://ricartgarciamoya.com/2014/11/04/la-monja-cojonera/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ricart]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 04 Nov 2014 20:12:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario de Valencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>(publicado en ‘Diario de Valencia’, 13 de octubre de 2002)  Sucedió hace quince años, en un repleto compartimiento del Irún-Lisboa de lenta velocidad y mucho ruido. Había decidido aquella tarde de agosto, pensat y fet, estudiar in situ la Real &#8230; <a class="kt-excerpt-readmore" href="http://ricartgarciamoya.com/2014/11/04/la-monja-cojonera/" aria-label="La monja cojonera">Leer m&#225;s</a></p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>(publicado en ‘Diario de Valencia’, 13 de octubre de 2002) </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><a href="https://i0.wp.com/ricartgarciamoya.com/wp-content/uploads/2014/11/imagesHWD8CO3J.jpg"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" class="alignright  wp-image-20154" src="https://i0.wp.com/ricartgarciamoya.com/wp-content/uploads/2014/11/imagesHWD8CO3J.jpg?resize=320%2C428" alt="imagesHWD8CO3J" width="320" height="428" /></a>Sucedió hace quince años, en un repleto compartimiento del Irún-Lisboa de lenta velocidad y mucho ruido. Había decidido aquella tarde de agosto, pensat y fet, estudiar in situ la Real Senyera pintada sobre el portulano del Museu de la Marinha de Lisboa (copia de la auténtica de Módena, del s. XV con corona y franja azul). El interior del nocturno armatoste que se arrastraba hacia la ciudad del fado (con d, ¿eh?), me hacía soñar con el novelesco Transiberiano; y allí -entre peste, penumbra y sudor- estaba la limpia y locuaz monja cojonera, dispuesta a impedir que nadie pensara, o hablara nada incorrecto. Y dieron la una, las dos y las tres de la madrugada, y la monja hablaba, hablaba, hablaba.</p>
<p style="text-align: justify;">Nadie pecaría en aquella sauna que olía a bacalao, ni la anciana portuguesa de tez rojiza, ni los estudiantes que le seguían el rollo o los demás viajeros atrapados por la parlanchina mística. A las tres de la madrugada, cuando era lógico que la monja cojonera cerrara los ojos&#8230; ¡sacó un guitarrón y se puso a cantar! Al amanecer se adormiló el bicho.</p>
<p style="text-align: justify;">Aparte de la monja cojonera que emite ruido, hay variables como Sor Lucía Caram, joven dominica contemplativa del Monasterio de Santa Clara de Manresa, actual estrella del catalanismo místico que hace exclamar a sus fans: ¡Caram amb la monja!. Sor Lucía nació en Tucumán en 1966, pero a los 22 años, según declara, «decideix venir a València, perquè a l&#8217;Argentina, la vida contemplativa s&#8217;ha quedat enrere, era impossible desenvolupar les inquietuds»</p>
<p style="text-align: justify;">Como buena argentina, escribió sobre psicología, teología, pedagogía, homeopatía y demás gías y tías que ustedes puedan imaginar; aunque su vida cambió gracias al motilón leonés que le aconsejó: «Creu en Déu més que mai i aprén català». Obediente, aprendió la lengua del IEC con el Digui-digui y, en la actualidad, aparte de colaborar con la Fundació Joan Maragall, es una escritora aplaudida por las huestes del Maragall de la Corona y la Ferrussola de los emigrantes. El 26 en mayo, el mismísimo alcalde de Manresa Jordi Valls i Riera presidía la presentación del diccionario de nombres que, según Sor Caram, es para que los padres pueden elegir el nombre de sus hijos en castellano, euskera, gallego y catalán; pero no en valenciano, idioma inexistente para la contemplativa argentino-catalana. Los del Digui-digui, según parece, la han incorporado a la cruzada contra Valencia.</p>
<p style="text-align: justify;">La experta en antropónimos y doctorada en Digui-digui recoge minuciosamente el lugar de origen de los santos catalanes, sean famosos o piltrafillas (Santa Joaquina Vedruna nació en Barcelona el 23 de abril de 1783; San José Oriol, sacerdote barcelonés; San Antonio María Claret, nació en Barcelona el año 1807, etc). No obstante, al abordar nombres como Vicente, a Sor Caram no le queda más remedio que citar a San Vicente Ferrer, concediéndole más tinta que a otros: “Religioso dominico de gran influencia&#8230;.”, pero la inocente contemplativa desconoce, ¡qué casualidad!, el lugar de nacimiento del famoso predicador y para nada lo relaciona con Valencia o los valencianos. Para esta Sor Citroen de la onomástica no existimos, pese a sus años de residencia en la ciudad del Turia.</p>
<p style="text-align: justify;">Respecto a Vicente, ofrece estas variables: «catalán Vicent, Vicenç; gallego Vicenzo; euskera Bingen, Bixente; francés, inglés Vincent; italiano Vincenzo» (p. 383). La monjita sabe que Vicent es valenciano y Vicenç es catalán, pero quizá si los diferenciara no colaboraría con la Fundació Maragall, ni el alcalde de Manresa la aplaudiría. La onomástica de Caram apesta más que el Irún-Lisboa.</p>
<p style="text-align: justify;">De Joaquín, por ejemplo, ofrece hasta el hipocorístico catalán Quim, pero desprecia su equivalente Chimo; documentado literariamente en idioma valenciano antes que Quim en catalán: ‘Rahonament entre Chimo el Gros&#8230;’, 1797; “Chimo Torrosos” (Merelo: Tot ho apanyen els dinés, 1866); “Chimo el matalafer” (Fuster: El nano de la falla, 1894), etc. Del latino manuparare ofrece el catalán Empar, silenciando los valencianos Ampar, Amparo, Amparito, Amparigües, Amparín, etc. Con alevosía, pues de ingenua no tiene nada, la monjita también da el castellano Dionisio; catalán Dionís; gallego Dionis; euskera Dunixi; francés Denís, etc.; pero calla la referencia al valenciano Donís, nombre propio que hasta la colaboracionista Gran Enciclopedia Valenciana reconoce como valenciano.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora, Sor Caram, me dirijo a usted con el cariño que merece su condición de mujer entregada a la contemplación y al Digui-digui, pero no puedo dejar de aplicarle el epíteto de monja cojonera por despreciarnos a los valencianos. Usted finge desconocer que al Manel catalán corresponde el Nelo valenciano, y que tenemos nombres propios e hipocorísticos tan respetables como puedan ser los gallegos, vascos, catalanes y castellanos que tanto admira. Aquí viven Vicenta y Visanticos, Conches, Nelos, Amparitos, Donís, Batistes, Ricarts, Sentos, Boros, Gerarts, Huísos y Lloisos, Quelos, Toniques, Sensis, Visantetes, Goris y Goriets, Tanos, Peranses, Cheronis, Baoros, Chimos, Francisquetes, Chuanos (sí, con ch), Colaus, Pepiquetes, Tófols, Blays y Blayets, Matietes, Micalets, Nasios, Enriquigües, Rafels y Rafelos, Tonets, Cayetans, Melchiors, Eduarts, etc.</p>
<p style="text-align: justify;">Hay documentación; así, de Ricart (no Ricard), por ejemplo: “mossen Lluch Ricart” (Siurana: Disputa de viudes, 1561); “Ricart al Sant ha posat&#8230;” (Fiestas a Tomás de Villanueva, 1620); y si Marti Gadea traducía Milagros a Milacres en 1900, en el 1600 ya teníamos el nombre de Satán o Satanás singularizado en idioma valenciano: “puix de Satá fort&#8230;” (Orta, Melchior: Fiestas reliquia S. Vicent, 1600, p. 41). Para no<br />
acabar con el nombre del demonio, venerable Sor Caram, le daremos un hagiográfico equivalente al catalán Paula, que es Pola, el de la isla homónima: “Santa Paula, que en valenciano se llama Santa Pola” (Mayans; Ilici, 1771, p. 204).</p>
<p style="text-align: justify;">La Mare dels Desamparats es la Cheperudeta (pronunciat chaperudeta, en e auberta), al derivar del medieval gepa, que dio chepa en el idioma valenciano moderno: “el cheperut” (Aguilar: Diálogo entre un morisco&#8230;, 1622); “cheperut” (Mulet: Poesies a Maciana, 1643); “chepa en terra” (Trobos pera esplayar; h. 1780); “cheperuts” (Conv. de Saro. 1820); “fasa chepeta” (Bernat: Un ensayo fet en regla, 1845); “chepetes” (Declaració de Tofol. Xátiva, 1852); “cheperudeta&#8230; cheperut” (Col. casament de Miquelo, 1854); “chepa” (Colom: Cuatre comics. 1873); “chepes” (Liern: La mona de Pasqua. 1862 ); “la chepa” (Escalante: El agüelo .Cuc, 1877); “coixos, atres en chepa” (Sansano :Una sublevació en Jauja, Elig 1896).</p>
<p style="text-align: justify;">Y usted, Sor Caram, escribe Xeperudeta (p. 49), algo impropio de una gloria de la filología cojonomística. Esa ortografía será válida en Tucumán; pero no es catalán del Digui-digui ni, por supuesto, idioma valenciano. En fi, Deu mos guart de Satá y Sor Caram. Amén.</p>
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