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Tirisiti, tirivandiri, tirititrán, tran, tran…

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Hay palabras cuyo significado pasa desapercibido al hablante, sea por la escasa transparencia semántica o singular origen. Un ejemplo es Tirisiti, voz enigmática para los valencianos que no sean alcoyanos; pero, simplemente, se originó por la cómica forma de llamar a su mujer, Tereseta, el ventero del Belén homónimo. Un lexicógrafo que, sin conocer la historia, analizará el vocablo, hallaría problemas interpretativos y, si el filólogo fuera del IEC, posiblemente afirmaría que era compuesto de verbo y sustantivo catalán: tirisiti (jo tiri+siti). Este paradigma debe alertarnos sobre las argucias que el cientifismo expansionista puede perpetrar, cuando tiene ocasión. (Por cierto, el Belén de Tirisiti está abyectamente catalanizado). La segunda voz que comienza con tiri es la flamenca tirititrán, voz de creación expresiva que, con atrevimiento inmersionista, algún académico trataría de hallar raíz fabrista al tiri ti tran.

Ahora pasamos al modismo adverbial valenciano a tirivandiri, enigma etimológico. Podríamos partir de un proceso de aglutinamiento y posterior intento etimologico popular de dar sentido a la expresión. Así, más o menos, sería lo acaecido al valenciano bufalaga, voz deudora del mozárabe y tan alejada del étimo latino que los valencianos del XIX sólo sabían que designaba una planta, la castellana ‘mierdacruz’ (con perdón). Es decir, no tenía la transparencia semántica de, por ejemplo, matapusa. El medieval bufalaga adquirió más connotaciones, generalmente despectivas por el escaso valor de la planta. Morlá, hacia el 1640, escribía : “y qui no te fa tramoyes, / portant prestades les joyes,/ y tot ve a ser bufalaga”; es decir, algo sin valor. Idéntico significado lo observamos en autores modernos: «coentor, bufalaga, tot bufalaga… esta vida que voleu dur, no es pa vosatros»(Soler Peris: Les chiques del barrio, 1928). La alteración morfológica con epéntesis, unida a la semántica, se gramaticalizaba en bufalandanga en el tardío Barroco: ”tota aquella estofa y bufalandanga en que…” (Bib. Univ. Valencia, ms. 228; Soler, P.: Sermons, 1703). Poco a poco, de aquella voz medieval nacería el modismo valenciano ‘bufa-la-gamba’. Morlá personalizaba el vocablo despectivamente: “perque no so(c) bufalaga” (1640); igual que Civera en el siglo XX: “vosté es un bufa la gamba” (Civera: La traca, 1921). El proceso culminaría aglutinando la frase en bufalagamba, que pasaría al castellano y catalán: “Marqués de bufalagamba, / lo de plebeyo heu retira” (Alfonso, V.: A pas de chagant, 1926, p.28)

El proceso de retorcimiento, síntesis, concreción y distorsión de vocablos en una frase oscura, quizá de origen mozárabe, abre un abanico de interpretaciones de tirivandiri a gusto del filólogo que, generalmente, no es imparcial. Los frailes del Barroco y los actuales profesores de Universidad tienen algo en común: el aburrimiento, por tener tan pocas horas de trabajo real. Fruto del ocio y recreo, algunos religiosos escribían alucinantes tochos sobre el significado de enigmas teológicos, carencia de alma en los negros, la naturaleza del caracol y si su ingesta rompía el ayuno cuaresmal. De igual modo, del modismo a tirivandiri han realizado los inmersores ciertas interpretaciones, pero sesgadas al catalanismo expansionista.

Igual que la creatividad popular generó “bufa la gamba” en el XIX, también Escrig ofrecía el modismo adverbial “a tiri valdiri: a más y mejor” (Dicc.1887). Aunque yo siempre he oído “vandiri”, el lexicógrafo de Liria recogía “valdiri”, respetando la pronunciación labiodental de v-, igual que vellea (vejez), difiere de bellea (andaluz y catalán bellesa). Puestos a especular, dado los arcaismos como Valcorba, o el “val” (por vall) que aparece alguna vez en la Crónica de Jaume I, la grafía que ofrece Escrig, si fuera posible descodificar alteraciones morfosintáticas diacrónicas, apuntaría a “Val d…”. En fin, de igual modo que tirisiti sería serio enigma para quien no conociera la anécdota alcoyana, es inútil establecer paralalelismos con ejemplos como el pirenaico ‘Val de Gistau’, el leonés Valdorría, o el leridano “Val d’Aran”. No sabemos si ‘valdiri’ pudo tener alguna relación con *Val d’Iri, *Val d’orri, etc. Respecto a ‘tiri’ (tir y), quizá tuvo nexo con el valenciano ‘tir‘, variedad de red de pesca en río o acequia caudalosa; o con ‘tiri‘,’ de vibrante simple en Gadea (1908). La búsqueda, infructuosa, podría escrutar innumerables voces: los valencianos tiritiquer y bandiu, el prerromano Tirig, el sust. tiritaynes , el vasco baldarqueri, etc. Sería dar palos de ciego y, además, con la duda de que podría ser una frase expresiva similar a otras: “y al fi, tirurí-tirurí que s’acosta sen Martí” (El Mole, 1840, p.37) Es la dificultad inherente a palabras y frases oscuras trasmitidas oralmente desde fechas desconocidas.

La variables a tiri vandiri, valdiri, bandiri, etc., han merecido la atención de los inmersores que, escorados a la lengua invasiva, han llegado a la conclusió esperada de ellos, obviando que el polisémico tiri era nombre botánico medieval, gentilicio del nacido en la fenicia Tir, nombre de una red para pescar en ríos y acequias, etc. La novedad es que, a mediados del 1950, desaparece la labiodental v-, (bien pronunciada por muchos valencianos), y los fabristas la convierten en bilabial b- ; es decir, que vandiri, valdiri se transforma en el catalán “baldiri: llum en forma d’embut boca per avall, que no pot vessar” (DCVB). Pero, insatisfechos, aún se superarían. Así, según los colaboracionistas de Oliva:

«A tiri bandiri: Sembla ser una expressió en català oriental, imperativa: Tiri (tire vosté), Baldiri. Segurament per algú (Baldiri) que quan tirava –en un joc segurament–, ho feia sense parar atenció. No coneixem les circumstàncies del fet. És pròpia d’Oliva» (La parla d’Oliva. Bloc de dialectologia dedicat a la parla d’Oliva)

Estos peones del expansionismo hacen creer que la morfología verbal catalana, ‘jo tiri’, estaría presente en la génesis del modismo adverbial en la Safor o Alcoy. La ocurrencia es idónea para generar confusión, pues en valenciano sería ‘yo tire‘, o ‘tire vosté‘. Pero ocultan testimonios que no favorecen la añagaza. Así, en la catalana ‘tirirany’, donde está presente ‘tiri, ¿sería voz compuesta con el subjuntivo o imperativo catalán ‘tiri’? El proceso lo analizó Corominas:

«la tira d’anys > la tiriranys > tirirany» (DECLLC, VIII, p.513)

Es decir, que ‘tiri’ era alteración popular del “tira” y, respecto al cambio de vandiri, valdiri en Baldiri, tiene origen en el encumbramiento al parnaso pedagógico del catalán Baldiri i Reixac (+ 1781), cuyo culto por parte de los entusiastas de la Gran Cataluña comenzó hacia el 1900. Así, en 1923 se realizó “l’homenatge a Baldiri Reixac…, que s’emmarcava en la reclamació d’una escola catalana que duien a terme, en aquells moments, l’Associació Protectora de l’Ensenyança Catalana”. La proyección de este personaje fue divinizándose progresivamente entre los colaboracionistas, gracias a “uns premis a escoles, mestres i alumnes que duen el seu nom: els Premis Baldiri Reixac». Raro es encontrar hoy una escuela valenciana con uno o varios maestros inmersores con este galardón, sea en Picanya, Alcoy, Morella o Alacant. Se entregan anualmente a docenas, aunque siempre al que catalaniza:

«Transforma l’educació des de la cultura BALDIRITZA’T I TRANSFORMA! Per a escoles amb voluntat transformadora, per a mestres compromesos i innovadors, per a alumnes curiosos i creatius. Per a tots vosaltres, ja és aquí 1a edició dels Premis Baldiri Reixac. Els Baldiri! Guardonem iniciatives amb un enfocament cultural i en català»

baldiriEn fin, propongo que sea tradición que, en la entrega de los Premis Baldiri en Barcelona, un coro de académicos entone este himno en honor del susodicho ejemplar:

Achilipú, a pu a pu.

Carabirubí,carabirubá,

¡Ay, tiri!¡ Ay, tiri! ¡Ay, tiri, tiri Baldiri!

¡Ay, ay, ay, en el Liverpool y el tiritrán!

Achilipú, a pu a pu…

Miembros del IEC y de la AVL, con Raimon de solista a la izquierda, entonan el himno patriótico ¡Ay, tiri! ¡Ay, tiri, tiri Baldiri…”, en el acto de entrega de los Baldiri i Reixach..


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