» » La ‘cansalá’, Mahoma y la inmersión

La ‘cansalá’, Mahoma y la inmersión

Publicado en: Articuls
la-traca
El desprecio islámico al cerdo lo compartía la republicana ‘La Traca’, con esta caricatura de un militar teutón o alemán (La Traca, 10 febrero 1937, p.16) El rechazo sólo era conceptual, es decir, apreciaban sus productos: el jamón, chorizo…

Los valencianos tenemos dos enemigos: islamistas y catalanistas. Ambos ambicionan ampliar su territorio sin importarles métodos y medios. Unos cortan cuellos o revientan cuerpos de infieles a bombazos; otros, expansionistas, emplean la guerra sucia del autoodio y catalanizan con la inmersión a los niños valencianos. Respecto a los mahometanos, los tenemos a pocos kilómetros de la Malvarrosa o el Postiguet y. desde Africa, llegan con su carga islamista y desprecio a los infieles. No se integrarán jamás y olvidan que, en el 711, España ya existía como territorio europeo de cultura greco-latina y cristiana. Los periodos de paz con los islamistas han sido efímeros, de ahí las frecuentes alusiones a turcos, sarracenos y Mahoma en la literatura valenciana, fuera clásica, de coloquis o sainets. Uno de los temas recurrentes era la repugnancia islamista al cerdo, reflejada en modismos y expresiones proverbiales:

“més aburrit que Mahoma de la cansalá» (Baidal Llosá: Amor torna, Castelló, 1917, p. 12)

También coinciden islamistas y catalanistas en el rechazo a ‘cansalá’. Hace siglos, los árabes tuvieron su motivación, quizá, por la triquinosis; mientras que los expansionistas prohiben ‘cansalá’ por ser vocablo exclusivo del valenciano, y no encaja en la pretendida unidad de la lengua que implanta la inmersión. El antiguo castellano «carne salada» era casi homógrafo a «carn salada», que aludía a carne de cerdo o buey salmuerada. Progresivamente, la irrupción de «tocino» (corrupción romance del latín tuccētum, carne de buey conservada en manteca) designaría sin ambigüedad a la parte adiposa del cerdo. La arcaica y polisémica definición de ‘carn salada’, mediante el uso por nuestros antepasados gestaría el exclusivo vocablo del valenciano moderno:

carn salada > ca(r)nsalada > cansala(da) > cansalá

Hay que valorar que el idioma se enriqueció con morfologías que incrementaban la precisión semántica. Actualmente, a los valencianos que observan la grafía cansalá, tras años de inmersión, les provoca una sonrisa de suficiencia, conmiseración o desprecio, incluso a ‘blavers’. Es lo que pretendían los inmersores. El ciudadano no valora que los idiomas producen léxico por medio de reducciones, apócopes, aféresis, etc. Así, del sust. ‘carn’ y el adj. ‘salada’ surgió el val. moderno «cansalá», recogido por lexicógrafos:

«cansalá: tocino» (Escrig, Llombart: Dicc. valenciano, 1887)

«cansalá grosa: lo gordo del tocino…» (Gadea: Dicc.valenciano, 1891)

Hacia el 1800 estaba tan arraigado que servía de mote a un bandolero de peso: “més lladre que… Cansalá y que Soneja” (El Mole, 1837, p. 41). La palabra era común a todos los estamentos sociales. Nadie empleaba los arcaismos ‘carn salada’ o ‘cansalada’ para aludir el tocino, salvo algún pedante que presumía de pureza idiomática y salpicaba su prosa o verbo con cristalizadas grafías. El acortamiento de unidades léxicas simples o compuestas solía producirse por la tendencia a la economía en el uso del idioma. En su Gramática valenciana, Nebot destacaba esta característica de la morfología moderna con el ejemplo del adj. ‘cansada’:

“y ya no se dice cansada, sino cansá, en toda la extensión de las tres provincias” (Nebot, J.: Gram. valenciana, 1894, p. 102)

Los educados en familias de habla valenciana, excepto los adoctrinados por la inmersión, saben que es cierto lo afirmado por Nebot en 1894. Lo de ‘cansada’ sonaba a castellano y catalán, no valenciano:

“llarga fon, mes no cansá” (Rel. festes reliquia St, Pere Pasqual, 1743)

“hui ya estic cansá” (El Amic del Poble, Alacant, nº4, 1899, p.1)

“no estic cansá” (Soler, S.: ¡Mos quedem!, Castelló, 1907, p. 23)

En la inmersión se acompleja al alumno con añagazas. Adoctrinan, por ejemplo, para que no pronuncie o escriba voces con pérdida de intervócálica -d- o sílaba final; y se condena al niñó valencianohablante que pronuncia o escribe entrá, torná o cansalá, algo que debe evitar para no ser como la raza inferior andaluza (los del habla de las bestias), así que debe escribir y pronunciar tornada, imitando a la raza aria catalana. Ocultan que tales morfologías fueron castellanas desde tiempos del Cid: «a la tornada» (Ms. Poema del Cid). Con titubeos por sus peligrosas amistades catalanas, el filólogo Lluis Fullana (que no era de Valencia y su huerta, motivo descalificador para los colaboracionistas), tuvo la valentía de respetar el apócope del valenciano moderno: «ahir de vesprá, a la vesprá, per la vesprá» (Fullana: Gramática de la Llengua Valenciana, 1915, p.165). Hoy nadie puede estudiar o ser funcionario si escribe el adv. ‘vesprá’. La inmersión sólo permite ‘vesprada’, o el castellanismo catalán ‘tarda’. Respecto al tocino y Mahoma, en valenciano moderno se usaba la grafía cansalá con toda normalidad y normalización, sin la amenaza de los inmersores de Marzà y la AVL. La aversión al cerdo se solía manifestar con ironía:

“A Mahoma no li agradaba la carn de porc… ya sap vosté que la cansa… ¿Tindría l’home motiu pa estar fart de la cansalá?” (La Chala, 05/ 05/ 1928, p.4)

Nosotros aún usamos de forma habitual expresiones como: ‘¡Estic més fart d’eixe catalaniste que Mahoma de la cansalá!’. El refranero recoge frases similares:

“estic més aburrit que Mahoma de la cansalá” (Baidal: Amor torna, Castelló, 1917, p. 12)

“estar més aborrit que Mahoma de la cansalá” (Alberola: Refraner valenciá, 1928, p. 107)

El notario Bernat y Baldoví (no confundir con el patético Baldoví de Compromís) respetaba la voz usada por su familia en Sueca:

“dos péntols de cansalá” (Bernat y Baldoví: El virgo de Visanteta, 1845, p. 6)

“¿Vol cansalá?” (Bernat y Baldoví: Qui tinga cucs…, 1855, p. 5)

La documentación que sigue no es apta para islamistas ni catalanistas, aunque puede ayudar a más de un valenciano a mantener la morfología del valenciano moderno «cansalá»; que también llegaba al corazón de Cataluña en obras de escritores como García Capilla (Almásera, 1840): “si la cansalá es de pollastre” (Ateneu de Barcelona, ms. 87, G. Capilla: La orella de Chordi, 1875, f. 20) En el sur del Reino, el hermano de Azorín usaba el sust. en una prosa cargada de ingeniosa ironía. Así, en artículos de la prensa de Monóver:

“que tinguen molta cansalá (…) y vorás si la cansalá es de borrego (…) la cansalá es de a chavo (…) oli de cansalá” (Martínez Ruiz: Canyisaes, Monóver, 1906, 1910, pp.132, 196)

En las montañas de Alcoy, en el pueblo de Balones, nació en 1837 el escritor y lexicógrafo Martí y Gadea, que también dejó constancia del vocablo:

cansalá y hous fregits, lleven la vista als marits…que si algú d’ells es torna tort o cego será per no tastar casi may ni la cansalá ni’ls hous…” (Gadea: Tipos, III, p.35)

Los autores y obras son abundantes y reflejan el arraigo de la palabra:

“per vendre cansalá” (La Donsayna, 1844, p. 64)

cansalá: tocino;… els trocets de cansalá pera…” (Escrig: Dicc. 1851)

“la botifarra… la cansalá” (La nit que venen els musics. Alcoy, 1855, p. 14)

cansalá y llonganisa” (Auca del Mercat de Valencia, 1859)

cansalá: el tocino” (Rosanes, M.: Voc. valenciano, 1864)

cansalá” (Liern, R.: La toma de Tetuán, 1864, p. 25)

“omplit el pap de cansalá” (Bellver, Blay: La creu del matrimoni, 1866, p.39)

“una cona de ransia cansalá” (Llombart: La sombra de Carracuca, 1876, p.13)

“una churra d´Aragó escriu… llaman cansalá al tocino” (El Bou solt, 1877, p. 247)

“¿No el coneixes? Cansalá” (Escalante: Del porrat de Sent Antoni, 1887, p. 45)

“carn, cansalá…” (Nebot, Ch.: Les companyíes, c.1890, p.22)

“si la mar fora de oli / y els barcos de cansalá” (Ensisam de totes herbes, 1891, p.101)

“sigrons, la carn, / la cansalá” (Llibret Falla Plaseta del Abre, 1907, p.3)

“tres lliures de cansalá” (Blasco Ibáñez, V.: En la porta del sel, 1908, p.6)

cansalá: tocino” (Martí Gadea: Voc. valenciano, 1909)

“y la pura cansalá” (Peris Igual: La matansa del serdo, Castelló, 1911, p. 38)

“pren més cansalá de cona” (La Traca, 23 de deembre 1911, p.3); “digau cansalá” (La Traca, 13 d’abril 1912, p.2) “bona cansalá” (La Traca, 6 joliol 1912, p.3) “Chas, cansalá!” (La Traca, 7 de setembre 1912, p.3) “tres lliures de cansalá” (Almanac La Traca, 1914, p.4)

“van traent tot el greix… y la cansalá” (El Tio Cuc, nº 128, Alacant, 1917, p.2)

“la cansalá” (Perlá, E.: Valencia Film, 1919, p. 13)

cansalá ransia” (Gayano Lluch: Agarrat que ve la curva, 1920, p.1)

“algún tros de cansalá” (Peris Celda: Arrós en fesols y naps,1921, p.1)

“botifarra y cansalá” (Gayano: Del Tersio Extranjero, 1921)

cansalá de…” (La Chala, 26 de juny 1926, p.2)

“molt bona es la cansalá” (Peris, J.: Més allá de la lley, 1927, p. 8)

“la cansalá, el vi y el amic” (Alberola, E.: Refraner valenciá, 1928, p. 136)

“quína aulor de cansalá” (Barchino: Tot lo que relluix, a.1931, p.10)

“pensen fer cansalá, botifarres…” (Semanari “El Obrero” d´Elig, 30 de giner 1938)

“a la cansalá (…) el tros que te cansalá” (Almor, J. Mª: Mornellaes, 1968, p.6)

islamicos
Quizá los islámicos tenían otros motivos para rechazar al cerdo, aparte de la triquinosis.

 

Artícul en PDF