Existió en nuestras tierras una apasionante Edad Oscura idiomática desde la fragmentación del Imperio Romano en el 476. Esta alteración geopolítica —con el colapso de comunicaciones y ruralización de la sociedad valenciana—, propiciaba que un nacido, por ejemplo, en Morvedre o Ayelo de Malferit apenas conociera el mundo más allá de pocos kilómetros a la redonda; pero no estaban mudos y seguían comunicándose perfectamente entre ellos, además de ir creando morfología, léxico y sintaxis con híbridos de corrupciones del latín, restos del antiguo ibero, algún germanismo, fusiones y confusiones morfosemánticas con el árabe valenciano, etc.
Valenciano cheísta y expansionismo catalán
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